A mediados de septiembre fui con mis padres, ya mayores, a visitar Fátima. Busqué un lugar cercano donde hospedarnos que tuviese un encanto especial. !Qué acierto encontrar Casa dos Vargos! Pilar nos atendió como a príncipes, las habitaciones que nos... [
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A mediados de septiembre fui con mis padres, ya mayores, a visitar Fátima. Busqué un lugar cercano donde hospedarnos que tuviese un encanto especial. !Qué acierto encontrar Casa dos Vargos! Pilar nos atendió como a príncipes, las habitaciones que nos acogieron eran estupendas y los desayunos y cenas exquisitos. Jamás nos habíamos encontrado con un trato tan primoroso. Fue como un sueño. Incluso mi madre pudo oir misa en la iglesita de la casa (espectacular). Volveré, sin duda. [
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